domingo, 15 de octubre de 2017

Epilogo

Siempre me gusta cerrar los blogs con un resumen. Y mientras lo escribo me gusta escuchar música, siempre la que mejor vaya a mi estado de ánimo en ese momento. Hoy he escogido obras de Jacques Loussier on Bach, aquel gran músico francés de jazz que hizo maravillosas adaptaciones de la obra de J. S. Bach y otros autores clásicos.

En primer lugar, una vez más quiero agradecer a JaimeR su invitación para compartir con él esta travesía. Ha vuelto a ser una magnífica travesía, una experiencia memorable.

La derrota final se ha asemejado mucho a la planificada, salvo la última parte, no cubierta debido a nuestro naufragio.



Esa parte no navegada no representaba mucho tiempo, en días de navegación, pero sí en distancia navegada. Ello se debe al menor número de recaladas posibles, ya que había una larga singladura desde el suroeste de Cerdeña a Mahón, que supera las 200 millas, y después de Mahón a Palma hay otras 100 millas mas.



Con esa salvedad, hemos cubierto todos los objetivos planificados inicialmente, recalando en la mayoría de los fondeaderos previstos, con excepción de algunos por ser ya lugares conocidos. En total hemos visitado trece islas, incluyendo las tres grandes, Malta, Sicilia y Cerdeña.




En los dos archipiélagos sicilianos - el de las Eólicas y el de las Égadas - en los que hemos recalado hemos coincidido con numerosos barcos, la inmensa mayoría bajo pabellón italiano. Son islas muy atractivas para los navegantes, y para los italianos son el equivalente a nuestras Baleares. También es cierto que muchas de esas embarcaciones eran veleros chárter, con tripulaciones de otros países que los alquilaron para estas travesías.



En dichas islas, en las Eólicas y las Égadas, la mayoría de la población vive a nivel del mar, dado que el interior es bastante montañoso. En el caso de las Eólicas, al tratarse de islas volcánicas, el interior lo forman los conos de volcanes, dos de los cuales siguen activos hoy en día, aunque dicha actividad sea reducida.



Como en sucede en todo el Mediterráneo, han sido numerosas las civilizaciones que han pasado por todas esas trece islas visitadas a lo largo de su historia. Por eso se encuentran múltiples huellas de todas aquellas civilizaciones que pasaron por ellas. En el caso de la huella dejada por el paso de los reinos españoles - primero el de la Corona de Aragón y a partir del S.XV el de España - a lo largo de casi cuatro siglos, es importante. Existen múltiples fortalezas, castillos y atalayas que se construyeron para defensa de estas costas, que sufrieron continuos ataques de los piratas del Norte de África. Es una consecuencia de su proximidad a ese continente situado no muy lejos, a unas cien millas, de Sicilia o Cerdeña, y de la existencia en esa parte de África del mundo musulmán en continua lucha contra la cristiandad.



Desde el punto de vista náutico, las costas por las que hemos navegado son muy atractivas, pero no "limpias", al ser bastante rocosas, con numerosos islotes, farallones, arrecifes y bajos. Y hemos comprobado, tristemente comprobado, que estos accidentes no siempre están suficientemente señalizados. Al ser tan rocosos los fondos, las aguas son muy claras, transparentes, lo que es maravilloso. En cambio, las playas suelen ser de piedras, de cantos rodados, aunque también haya algunas de arena fina.



En alguna de las islas volcánicas nos hemos encontrado con un fenómeno que yo no había experimentado con anterioridad: aguas en superficie a diferente temperatura, unas veces agua cálida y pocos metros mas allá agua mas fría. Esto se debe a la existencia de chimeneas submarinas que emiten gases calientes, creando bolsas de agua cálida que suben a superficie.



Por otro lado, en las islas que hemos visitado se están extendiendo los campos de boyas, con el consiguiente coste por el amarre del barco a ellas. Estas boyas protegen bien los fondos de algas, y también permiten controlar el número de barcos que permanecen en esas calas, así como la duración de su estancia.



Sicilia es una isla muy conocida, por lo que poco puedo añadir a lo ya sabido. Tiene una gran diversidad de paisajes costeros, con fondeaderos atractivos, y bastantes poblaciones dignas de ser visitadas. Entre éstas destacamos Taormina, Trapani, Erice y Cefalu. Pero pueblos como Castellammare del Golfo también merecen una recalada en su puerto. Yo añadiría Siracusa, aunque en esta travesía no hemos recalado en ella.



Sobre Cerdeña apenas puedo comentar nada, dada nuestra corta presencia en ella. La zona Sur de la isla, menos conocida por los navegantes españoles que el Norte, parece interesante para navegar y fondear en sus calas. Todo ello siempre que se evite la capital, Cagliari, cuyo puerto tiene poco atractivo dado su carácter comercial e industrial.



En relación al encallamiento que sufrimos, creo que esta todo bien explicado. Es verdad que si hubiera sucedido en horas con menos luz solar - una vez estuviera anocheciendo, o ya de noche -, la situación hubiera sido algo mas complicada de lo que fue: hubiera sido mas difícil medir las distancias a la costa y el ver con claridad el lugar para la varada, además de que la reacción del equipo de la marina de Villasimius hubiera sido, seguramente, bastante mas lenta, etc. Y si hubiera habido mala mar, o viento fuerte, también habría sido todo algo mas complicado. Lo que para mi queda muy claro, es que en estas costas, en estas bonitas costas sardas y también las sicilianas, hay que tener mas precaución de lo que es habitual.



Como en todos mis blogs, he intentado reflejar fielmente mis anotaciones del cuaderno de bitácora y a la obra fotográfica realizada, de forma que la "travesía recordada" corresponda a lo que en esos días hemos vivido. De esta forma, concluyo este blog, aunque estoy abierto, como siempre, a vuestras preguntas y sugerencias.



 

domingo, 8 de octubre de 2017

Dia 20 Cagliari. El regreso a casa

Mi vuelo de regreso salía a primera hora de la tarde desde Cagliari. Por eso, después de desayunar con tranquilidad, sin prisa, he recogido mis cosas y hecho el check-out del hotel. A continuación nos hemos puesto en marcha hacia la capital de la isla.



Hemos ido recorriendo la costa, viendo en primer lugar la bahía de Villasimius. Desde la carretera que bordea la bahía se ven muy bien dos grandes hoteles que en ella existen, ambos con edificios de poca altura, perfectamente integrados en el paisaje.



Hemos visto toda esta accidentada costa cercana al Capo Carbonara, con diversos islotes y bajos.



Hoy había viento fuerza 4, y marejadilla a marejada. Cerca de Capo Boi existe un islote - el Scogli di Piscadeddus - no muy alejado de los acantilados de la costa. 



En esta carretera costera existen varios miradores, en los que se puede parar para ver con tranquilidad el precioso paisaje de estas bahías, y sus calas. Siempre me he preguntado por la razón de la falta de miradores - que son escasísimos, cuando existen - en las carreteras españolas. Nuestras carreteras transitan por infinidad de paisajes maravillosos que no es posible contemplar con tranquilidad ya que ni existen dichos miradores, con pequeñas áreas de parking, ni los arcenes permiten parar en ellos. Qué poca visión la de los políticos que aprueban los trazados de nuestras carreteras.

En el camino hacia Cagliari se pasa por calas en alguna de las cuales teníamos inicialmente previsto fondear, lo que no ha sido posible por nuestro reciente accidente. Estas calas están relativamente cercanas a aquella ciudad, cuyo puerto es industrial, enorme, poco atractivo para un velero.



Al llegar a Cagliari nos hemos dirigido al centro histórico, al Castello, donde hemos aparcado para verlo.



Lo primero que hemos hecho ha sido visitar el museo arqueológico, donde se recogen piezas importantes halladas en distintos emplazamientos de esta isla. Las esculturas de "los Gigantes", encontrados en Mont´e Parma al Oeste de la isla, son impactantes por su gran tamaño. Además también se exponen figurillas, de muy pequeño tamaño, de artesanos trabajando su oficio. Y naturalmente esculturas épicas, de la época romana, de guerreros, grandes prohombres o figuras mitológicas.



Como ha sucedido a lo largo y ancho de todo el Mediterráneo, por Cerdeña han pasado multitud de civilizaciones, dejando cada una de ellas su propia huella. En esta gran isla son múltiples los emplazamientos arqueológicos existentes.



A continuación hemos ido hacia la catedral, situada en una plaza monumental, junto al antiguo Palazzo Viceregio. Este palacio tiene su origen en el que mandó construir en 1337 Pedro IV el Ceremonioso, rey de Aragón. Fue residencia de los virreyes, primero de Aragón y después de España. En el S. XVIII, siendo Cerdeña parte del reino de Savoya, ese palacio fue restaurado en el estilo actual, para su uso como residencia real.



La catedral de Santa María es un templo magnífico, construido a lo largo de distintas épocas, y por ello con elementos arquitectónicos de estilos diversos. Inicialmente fue construida en estilo románico,siendo consagrada en 1258 como catedral. Tiene elementos góticos posteriores, y en el S. XVII se reconstruyó el interior y la fachada en estilo barroco. En los años 30 del pasado siglo se erigió la actual fachada neoclásica.

En estos días se expone en su interior la imagen de la Dormición de la Virgen, una escultura siciliana en madera del S. XIX. Es la representación de la Virgen en espera de su resurrección y ascenso a los cielos. El catafalco sobre el que está la escultura estaba colocado en la nave central, a su entrada. En este templo también se expone un famoso tríptico flamenco de Rogier van der Weyden, que le fue arrebatado en 1527 al papa Clemente VII, en Roma, por los lansquenetes - es decir, los Landsknechten - del emperador Carlos V en el saqueo de aquella ciudad.



A continuación hemos ido al puerto, al paseo marítimo, donde hemos comido. Después Jaime me ha llevado al aeropuerto para poder facturar mi equipaje con tranquilidad. De este modo he concluido esta travesía, que ha sido muy agradable, aunque inesperadamente algo mas corta de lo que estaba previsto.

viernes, 6 de octubre de 2017

Dia 19 Visita a la isla. Aparición en la prensa

El hotel en el que estamos es un buen hotel, situado en un área bajo protección medio-ambiental. Es un edificio bajo, de dos alturas, muy bien mimetizado con el pinar y la vegetación de su entorno. El camino por el que se accede a él desde la carretera general es justo eso, un simple camino de tierra. Esto será muy ecológico, pero los árboles a ambos lados del camino están llenos de polvo, dado el continuo tránsito de vehículos. Este tipo de caminos también los hemos visto en otros accesos a hoteles de esta zona, pero a mi me sorprende mucho. Creo que sería mas ecológico que los caminos fueran de adoquines, evitando que los vehículos levantaran ese polvo dañino para la vegetación.

Antes de desayunar he estado paseando por su jardín, la zona de la piscina y el acceso a la playa.



Desde esa última zona del hotel se ve perfectamente la marina Villasimius, y su varadero, en el que destaca el Roc Blanc II entre los barcos que están en seco.



Desde allí también se ve muy bien la Fortezza Vecchia, fortaleza cuya construcción se inició en la época aragonesa, en el S. XIV, siendo ampliada a finales del S. XVI. Es decir, un siglo después de que los reinos de Aragón y Castilla se hubiesen integrado en uno, el Reino de España. Esta fortaleza domina la entrada a la ensenada de Villasimius, y por tanto a su puerto, al cual defendía.



Después del desayuno hemos ido al varadero por la documentación del barco. Junto a la piscina permanecía la zodiac desde ayer por la tarde, sin que se hubiera guardado en la nave para su protección.



La vista del hotel desde este varadero muestra su perfecta integración en el paisaje.



Una vez resuelto el tema de la documentación del barco, hemos ido a visitar Villasimius. Ayer estuvimos poco tiempo en este pueblo, pues era tarde, pero hoy queríamos verlo un poco mas.
En él sobresale alguna entrada a los jardines de antiguas mansiones, así como alguna bonita mediana pintada.



Además de andar por la calle principal del pueblo y sus aledaños, y visitar la iglesia, hemos conocido su pequeño museo arqueológico. Las piezas mas importantes halladas en los diversos asentamientos localizados en esta parte de la isla, se han llevado al museo de Cagliari. De todas maneras su visita es recomendable ya que en él existen piezas interesantes, además de paneles informativos sobre el pasado histórico de esta población y zona de influencia. Hay incluso un panel en el que se muestra como se produce el naufragio de un buque, lo que indica que éstos han sido una realidad frecuente en el SE de Cerdeña.



Después nos hemos dirigido hacia el Capo Ferrato, en Costa Rei. Dicho cabo está situado a unos 30 km al Norte de Villasimius, existiendo algunas pequeñas entidades de población y multitud de casas unifamiliares dispersas por esa costa que separa dicha localidad del cabo. He escogido un mapa de hace veinte años para mostrar nuestro recorrido del día, ya que en él se ve mejor como ha sido éste, al no tener representada la densa red viaria actual, con mas carreteras y una autopista.



Al llegar al cabo, decidimos no bajar a la orilla del mar ya que el camino de bajada estaba sin asfaltar. Estando allí, llegó en moto una pareja joven, que nos pidió que les hiciésemos una foto con el mar de fondo. Ella hablaba perfectamente el español, y trabajaba en la filial italiana del Grupo Santander.

Como eran ya las 12.30 h buscamos un sitio en donde tomar un refresco. En la vertiente Sur del cabo vimos una carretera de entrada a Porto Pirastu, y nos metimos por ella. Tras aparcar en zona de sombra, entramos por un camino en donde había un cartel de "paso prohibido", pero donde se veía al fondo una especie de bar de playa. Porto Pirastu es un simple embarcadero para pequeñas embarcaciones.



Al llegar al chiringuito preguntamos si tenían café o refrescos, y el hombre que llevaba la voz cantante nos dijo que no, que él estaba preparando una mesa para veinticinco comensales y no podía entretenerse. La mujer que estaba detrás de la barra, con un sentido mucho mas comercial que él, nos dijo que "como no iban a podernos dar un café o un refresco". Así que nos invitó a sentarnos, al lado de la larga mesa que estaban montando, sirviéndonos después lo que nos apeteció tomar. El hombre estaba asando a las brasas, al aire libre, un cordero para la comida, empleando para ello una brasa montada en un remolque abierto.



En la amplia cocina de este chiringuito estaba una tercera mujer preparando raviolis según una receta con pecorino sardo. Este es un queso de oveja muy curado, característico de la isla.



Todo ello tenía muy buena pinta, y nos estaba gustando lo que veíamos. Por ello, nos pareció el lugar perfecto para comer hoy. Al preguntarle a la primera mujer por la posibilidad de comer nosotros dos con ellos, su respuesta fue positiva, dándonos el precio del menú por persona. Inmediatamente quedamos incluidos en ese gran grupo de comensales.



Mientras llegaba la hora de comer, estuvimos charlando con un hombre mayor que estaba sentado en uno de los extremos de la mesa



También tuvimos tiempo para pasear por los alrededores del chiringuito y el embarcadero, al cual iban llegando las gomonas de los comensales,



Este embarcadero da servicio a numerosos navegantes de zodiacs que residen, al menos en verano, en las cercanías de esta zona. Cuando aquellos terminan su navegación del día, llevan a tierra el bote subiéndolo a su remolque. Y éste lo llevan a un amplio parking que hay cerca de la playa, quedando aparcado. En este momento había ahí unas 80 zodiacs, aunque la capacidad máxima del parking es de 160 remolques, cifra que se alcanza al final de la temporada de verano.



Pirastu es un nombre sardo, que corresponde a una variedad de peral salvaje, cuyos frutos se destinan a forraje para animales, ya que no sirven para el consumo humano.



Llegada la hora de la comida, todos nos sentamos a la mesa. Estábamos jóvenes y mayores, así como sardos, sicilianos, romanos y nosotros, "dos náufragos españoles". Ahí nos enteramos que el periódico local había publicado la noticia de nuestro accidente, y posterior rescate.



Los medios ya sabemos como tratan estos temas, siempre con cierta ampulosidad. A mi no me parece mal que "den medallas" a las fuerzas locales, pero nuestra impresión es - reafirmando yo mi opinión de que la actuación de la Guardia Costiera fue magnífica - que el artículo es algo demasiado "pomposa". También es interesante ver como resaltan el hecho de que la semana anterior se había producido un accidente similar en el cercano bajo denominado "Secca dei Berni".



La comida se inició con unos entrantes a base de zucchini y salami, para continuar con los ravioli. Después el plato estrella: el cordero a la brasa. De postre tomamos un queso sardo muy especial, el casu marzu. Este queso - cuyo nombre significa "queso podrido" - solamente se consume en ámbitos familiares ya que no se puede comercializar - ni en tiendas de alimentación, ni en hostelería - por normativa comunitaria: en su elaboración se emplean larvas vivas de moscas, las cuales continúan actuando en gran parte del queso en todo momento, incluso durante su consumo. En nuestro caso solo presentaron a la mesa la parte del queso en la que no había larvas. Es un queso muy especial, y fue una suerte poder probarlo, ya que no lo hubiéramos encontrado en el mercado. Para terminar tomamos café y mirto de Cerdeña, un aguardiente local. Fue una comida muy entrañable.

Eran las 15.00 h cuando avisaron que un barco había encallado en una playa cercana. Del embarcadero salió inmediatamente una zodiac rumbo a esa playa en su ayuda. Y varios de nosotros subimos a un montículo cercano para ver el barco.



Hoy ha habido bastante viento y mar, lo que no favorecía la labor de desencallar ese ketch, cuyo casco corría el peligro de abrirse.



Casi tres cuartos de hora después, viendo que no se avanzaba en la resolución del problema, y en el que nosotros no podíamos hacer nada, regresamos al chiringuito.



Y poco después, las 16.05 h, nos levantamos de la mesa, regresando hacia Villasimius.



Al llegar al hotel, pedimos que nos localizasen dos ejemplares del periódico L´Unione Sarda, para poder tener el artículo sobre nuestro accidente. Después nos retiramos a descansar un rato, leer, etc.

A las 21.00 h nos fuimos a cenar en la terraza del restaurante del hotel.

martes, 3 de octubre de 2017

Singladura num. 18 Encallamos. El rescate

El plan para hoy era ir costeando hasta la Marina Villasimius, para desde allí ir a la población de idéntico nombre a avituallarnos. Nos hemos levantado pronto, a las 0715 HRB, desayunando poco después.

Los parámetros meteorológicos se mantenían en niveles semejantes a los de días anteriores a esa temprana hora. Había poca brisa, y mar rizada



Eran las 0840 HRB cuando hemos levado ancla, zarpando rumbo Sur. Navegábamos por aguas en las que se veía algún arrecife a cierta distancia, a unos 50 m, ya cerca de la orilla. Sin embargo por donde íbamos la profundidad era de 15 y 16 m según daba continuamente la sonda.

Justo al doblar Punta Molentis, a las 0910 HRB, hemos sentido un golpe fortísimo en el casco, a proa, parando el barco en seco. Al mirar yo por la borda de estribor he visto una enorme roca a menos de medio metro de profundidad. Estábamos en situación (38º 07´,72 N, 009º 33´,16 E) y habíamos encallado. Metiendo mas motor hemos salido de ese arrecife sumergido, continuando nuestra marcha.

Estas rocas no estaban balizadas y en el Pilot que utilizamos a modo de "biblia" tampoco se hace mención alguna a ellas. Ni tampoco en el derrotero francés "Italie", del SHOM , pues aunque la edición que yo dispongo es algo antigua, esas rocas seguro que llevan en ese lugar cientos de años. Es cierto que en una carta náutica de escala 1:55.000 sí aparece el símbolo de rocas cercanas a Punta Molentis, pero con dicha escala es difícil calcular distancias con tanta precisión. Y tampoco habíamos visto ese arrecife señalizado en la pantalla del plotter.

Cinco minutos después Jaime ha decidido volver a mirar el plotter, por si había otros bajos y rocas en esa zona. Al bajar a la cámara se ha encontrado con agua por encima de los tobillos. Inmediatamente ha puesto en marcha la bomba de achique eléctrica, pasándome el mango de la bomba de achique manual, la cual se acciona en cubierta. Así hemos ido achicando agua, pero minutos después ha visto que no llegábamos al puerto de Villasimius, distante unas 3 millas. Ante esto, estaba claro que había que varar en una playa próxima, arrumbando la spiagga di Simius, cerca de Porto Giunco.



Las tapas doblefondo de la cámara estaban flotando, ya que el agua había subido hasta la altura de los asientos. Al acercarnos a la playa para varar, Jaime ha virado el barco yendo marcha atrás hacia la orilla. Se trataba de evitar que el movimiento del barco contribuyese a una mayor entrada de agua en el interior, ya que la vía de agua estaba en proa.

A las 0940 HRB hemos llegado al veril de los 2 m, la altura de la orza, quedando así varados. Jaime ha llamado a Marina Villasimius para que enviasen una embarcación que nos ayudara, y para que llamasen a la Guardia Costiera. Después ha telefoneado a su contacto en la compañía de seguros del barco, y también a su familia para comunicárselo.

Esta zona cercana a Cabo Carbonara es una reserva marina con gran protección medio-ambiental.

A continuación hemos botado la zodiac, que ha quedado amarrada a popa, y así despejar la cubierta. También hemos subido las tapas doblefondo de cámara y camarotes a la bañera para que no estorbaran. Y ya solo quedaba esperar al barco del puerto

Yo, mientras tanto, he metido en mi mochila de fotografía las dos cámaras con sus accesorios, mi billetera y la documentación personal, mi bolsa de medicinas y también los aparatos, cuaderno de bitácora, cartas náuticas y apuntes que iba a necesitar para escribir posteriormente este blog.

Además he cerrado las escotillas de cubierta y los portillos laterales, ya que el barco continuaba escorándose debido a la entrada de agua pues la vía seguía abierta.


A las 1010 HRB han llegado una zodiac y una motora de Marina Villasimius, y cinco minutos después una zodiac de la Guardia Costiera.



Los marineros de la marina, encargados del rescate, han pasado una bomba de achique mas potente a bordo, y nos han pedido que saliésemos del barco por el peligro existente. Aún no estando de acuerdo con la posible peligrosidad de nuestra permanencia a bordo, con el fin de que pudiesen trabajar mas libremente, hemos saltado a la zodiac, y poco después a la gomona de la GC. Yo me llevé mi mochila, ya que en ella llevaba lo que para mí era imprescindible.



El barco había sido abarloado a la motora para evitar que siguiera escorando.



A las 1040 HRB ha llegado una patrullera de la GC, a la que hemos pasado, quedando la zodiac de la GC junto al barco, y controlando siempre el trabajo de los marineros encargados del rescate. La labor de la Guardia Costiera ha sido impecable, magnífica, en todo momento. Su recomendación para el futuro es que es a ellos a quienes se ha de llamar en primer lugar, y no a un puerto, ya que así pueden organizar mejor toda la operación de rescate.

Estando el barco varado, es difícil para un buceador trabajar bajo el casco, ya que solo tiene 2 m desde el fondo. Por ello, lo primero que había que hacer era librarlo de la varada. Y la bomba de achique que habían instalado era insuficiente para el caudal que entraba por la vía de agua. Para ello, esos marineros han estado haciendo maniobras, alguna de las cuales no tenían sentido en nuestra opinión. En efecto, un barco con 14,5 toneladas de desplazamiento, además del peso del agua que había entrado, apoyado sobre el fondo, no se mueve con las pequeñas olas producidas por dos zodiacs navegando alrededor suyo.



Jaime insistía repetidamente al suboficial de la GC que había permanecido en la patrullera - ya que el brigada al mando de la operación había pasado a la zodiac y así seguir de cerca el rescate - para que le dejaran ayudar en esas maniobras. Sin embargo, ese suboficial siempre respondía que el equipo de rescate sabía como librar al barco de la varada. Por fin, a las 1145 HRB, una hora y media después de la llegada de la zodiac y la motora de la marina Villasimius, y al ver que no avanzaban, invitaron a Jaime a pasar a la zodiac de la GC dirigiéndose ésta al barco.



En caso de velero y en ausencia de viento, la única acción posible es la de pasar el extremo de la driza de génova, cuyo otro extremo está a tope de palo, a una motora y que esta tire de ella para escorar el barco librándolo así del fondo. Es un principio básico del trabajo de una palanca. Una maniobra "de libro".




Eran las 1148 HRB cuando Jaime empieza a dejar libre el extremo inferior de dicha driza en la cubierta del Roc Blanc II, para pasarlo a la zodiac. Y seis minutos después esta gomona empieza a halar ese cabo, consiguiendo escorar suficientemente el barco para librarlo del fondo. No parece que esos marineros hayan rescatado muchos veleros.



Así se le remolcó hasta un veril de 4 ó 5 metros, donde un buceador podía ya trabajar y taponar la vía de agua.



A las 1206 HRB se preparaba el buceador para sumergirse y realizar su trabajo. Veinticinco minutos después el barco empezaba a recobrar algo de su francobordo, gracias a que la bomba de achique seguía trabajando, y la vía ya estaba cerrada.



A las 1244 HRB el barco era remolcado por la motora al puerto de Villasimius, donde entrábamos a las 1350 HRB.



Inmediatamente se llevó el barco a la piscina del travel-lift del varadero



Allí se izó justo hasta la altura de la quilla, quedando la roda por encima del agua, aunque la orza seguía sumergida. De esa forma, la bomba de achique podía terminar de sacar el agua del casco. El efecto y lugar del impacto al encallar quedaban perfectamente visibles en la roda.



Entonces el brigada de la GC nos pidió nuestra documentación - estando en la patrullera ya le habíamos escrito nuestros datos en un cuaderno suyo -, pero ahora fotografiaron nuestros documentos personales. Después nos fuimos a comer mientras terminaban el trabajo en la piscina, e izaban el barco a tierra. Al regresar, el barco estaba ya en su cama, en el varadero.



Pedimos una escalera para subir al barco y ver como había quedado el interior. La verdad es que era una pena lo que vimos. Además, los marineros habían tomado posesión de la nevera, consumiendo lo que les vino en gana. Esto es algo que no deben hacer los rescatadores de un barco, pero en fin...



Mi camarote estaba en popa y dada la escora del barco, la altura del agua de mar no había alcanzado a mi litera, en donde suelo estibar mi bolsa de navegación. Y en el pañol en el que tenía colgando mis chaquetas y pantalones tampoco ha entrado suficiente agua para alcanzar la altura de esa ropa. Por ello, aunque el agua me llegaba casi hasta las rodillas, he recogido mi ropa en mi bolsa. Después la hemos bajado a tierra.



Ya en varadero se vía perfectamente todo el daño causado en el casco por el impacto recibido.

Jaime ha alquilado un coche para movernos estos días, y lo primero que hemos hecho ha sido buscar un hotel. Con la ayuda de internet hemos localizado uno, pero estaba completo, sin habitaciones disponibles. Allí nos remitieron a otro del mismo nivel y relativamente cerca de la marina. En ese sí que encontramos habitaciones libres. El precio de éstas ha sido bastante elevado, aunque aquel incluyese desayuno, cena y acceso a la playa, ya que en Italia el acceso a las buenas playas es solo bajo pago. Es verdad que la cocina de ese hotel es buena y el servicio, con mucho personal, también.

A continuación, hemos ido a Villasimius a ver si Jaime, que ha perdido toda su ropa en este accidente, encontraba lo necesario para estos días. Y así ha sido. Esta población parece haberse convertido en una pequeña joya turística, y por ello hay buenos establecimientos en ella.



Es un pueblo agradable, con bastante gente, pero no totalmente masificado. De ahí nos hemos vuelto al hotel a cenar.