domingo, 15 de octubre de 2017

Epilogo

Siempre me gusta cerrar los blogs con un resumen. Y mientras lo escribo me gusta escuchar música, siempre la que mejor vaya a mi estado de ánimo en ese momento. Hoy he escogido obras de Jacques Loussier on Bach, aquel gran músico francés de jazz que hizo maravillosas adaptaciones de la obra de J. S. Bach y otros autores clásicos.

En primer lugar, una vez más quiero agradecer a JaimeR su invitación para compartir con él esta travesía. Ha vuelto a ser una magnífica travesía, una experiencia memorable.

La derrota final se ha asemejado mucho a la planificada, salvo la última parte, no cubierta debido a nuestro naufragio.



Esa parte no navegada no representaba mucho tiempo, en días de navegación, pero sí en distancia navegada. Ello se debe al menor número de recaladas posibles, ya que había una larga singladura desde el suroeste de Cerdeña a Mahón, que supera las 200 millas, y después de Mahón a Palma hay otras 100 millas mas.



Con esa salvedad, hemos cubierto todos los objetivos planificados inicialmente, recalando en la mayoría de los fondeaderos previstos, con excepción de algunos por ser ya lugares conocidos. En total hemos visitado trece islas, incluyendo las tres grandes, Malta, Sicilia y Cerdeña.




En los dos archipiélagos sicilianos - el de las Eólicas y el de las Égadas - en los que hemos recalado hemos coincidido con numerosos barcos, la inmensa mayoría bajo pabellón italiano. Son islas muy atractivas para los navegantes, y para los italianos son el equivalente a nuestras Baleares. También es cierto que muchas de esas embarcaciones eran veleros chárter, con tripulaciones de otros países que los alquilaron para estas travesías.



En dichas islas, en las Eólicas y las Égadas, la mayoría de la población vive a nivel del mar, dado que el interior es bastante montañoso. En el caso de las Eólicas, al tratarse de islas volcánicas, el interior lo forman los conos de volcanes, dos de los cuales siguen activos hoy en día, aunque dicha actividad sea reducida.



Como en sucede en todo el Mediterráneo, han sido numerosas las civilizaciones que han pasado por todas esas trece islas visitadas a lo largo de su historia. Por eso se encuentran múltiples huellas de todas aquellas civilizaciones que pasaron por ellas. En el caso de la huella dejada por el paso de los reinos españoles - primero el de la Corona de Aragón y a partir del S.XV el de España - a lo largo de casi cuatro siglos, es importante. Existen múltiples fortalezas, castillos y atalayas que se construyeron para defensa de estas costas, que sufrieron continuos ataques de los piratas del Norte de África. Es una consecuencia de su proximidad a ese continente situado no muy lejos, a unas cien millas, de Sicilia o Cerdeña, y de la existencia en esa parte de África del mundo musulmán en continua lucha contra la cristiandad.



Desde el punto de vista náutico, las costas por las que hemos navegado son muy atractivas, pero no "limpias", al ser bastante rocosas, con numerosos islotes, farallones, arrecifes y bajos. Y hemos comprobado, tristemente comprobado, que estos accidentes no siempre están suficientemente señalizados. Al ser tan rocosos los fondos, las aguas son muy claras, transparentes, lo que es maravilloso. En cambio, las playas suelen ser de piedras, de cantos rodados, aunque también haya algunas de arena fina.



En alguna de las islas volcánicas nos hemos encontrado con un fenómeno que yo no había experimentado con anterioridad: aguas en superficie a diferente temperatura, unas veces agua cálida y pocos metros mas allá agua mas fría. Esto se debe a la existencia de chimeneas submarinas que emiten gases calientes, creando bolsas de agua cálida que suben a superficie.



Por otro lado, en las islas que hemos visitado se están extendiendo los campos de boyas, con el consiguiente coste por el amarre del barco a ellas. Estas boyas protegen bien los fondos de algas, y también permiten controlar el número de barcos que permanecen en esas calas, así como la duración de su estancia.



Sicilia es una isla muy conocida, por lo que poco puedo añadir a lo ya sabido. Tiene una gran diversidad de paisajes costeros, con fondeaderos atractivos, y bastantes poblaciones dignas de ser visitadas. Entre éstas destacamos Taormina, Trapani, Erice y Cefalu. Pero pueblos como Castellammare del Golfo también merecen una recalada en su puerto. Yo añadiría Siracusa, aunque en esta travesía no hemos recalado en ella.



Sobre Cerdeña apenas puedo comentar nada, dada nuestra corta presencia en ella. La zona Sur de la isla, menos conocida por los navegantes españoles que el Norte, parece interesante para navegar y fondear en sus calas. Todo ello siempre que se evite la capital, Cagliari, cuyo puerto tiene poco atractivo dado su carácter comercial e industrial.



En relación al encallamiento que sufrimos, creo que esta todo bien explicado. Es verdad que si hubiera sucedido en horas con menos luz solar - una vez estuviera anocheciendo, o ya de noche -, la situación hubiera sido algo mas complicada de lo que fue: hubiera sido mas difícil medir las distancias a la costa y el ver con claridad el lugar para la varada, además de que la reacción del equipo de la marina de Villasimius hubiera sido, seguramente, bastante mas lenta, etc. Y si hubiera habido mala mar, o viento fuerte, también habría sido todo algo mas complicado. Lo que para mi queda muy claro, es que en estas costas, en estas bonitas costas sardas y también las sicilianas, hay que tener mas precaución de lo que es habitual.



Como en todos mis blogs, he intentado reflejar fielmente mis anotaciones del cuaderno de bitácora y a la obra fotográfica realizada, de forma que la "travesía recordada" corresponda a lo que en esos días hemos vivido. De esta forma, concluyo este blog, aunque estoy abierto, como siempre, a vuestras preguntas y sugerencias.



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario