viernes, 6 de octubre de 2017

Dia 19 Visita a la isla. Aparición en la prensa

El hotel en el que estamos es un buen hotel, situado en un área bajo protección medio-ambiental. Es un edificio bajo, de dos alturas, muy bien mimetizado con el pinar y la vegetación de su entorno. El camino por el que se accede a él desde la carretera general es justo eso, un simple camino de tierra. Esto será muy ecológico, pero los árboles a ambos lados del camino están llenos de polvo, dado el continuo tránsito de vehículos. Este tipo de caminos también los hemos visto en otros accesos a hoteles de esta zona, pero a mi me sorprende mucho. Creo que sería mas ecológico que los caminos fueran de adoquines, evitando que los vehículos levantaran ese polvo dañino para la vegetación.

Antes de desayunar he estado paseando por su jardín, la zona de la piscina y el acceso a la playa.



Desde esa última zona del hotel se ve perfectamente la marina Villasimius, y su varadero, en el que destaca el Roc Blanc II entre los barcos que están en seco.



Desde allí también se ve muy bien la Fortezza Vecchia, fortaleza cuya construcción se inició en la época aragonesa, en el S. XIV, siendo ampliada a finales del S. XVI. Es decir, un siglo después de que los reinos de Aragón y Castilla se hubiesen integrado en uno, el Reino de España. Esta fortaleza domina la entrada a la ensenada de Villasimius, y por tanto a su puerto, al cual defendía.



Después del desayuno hemos ido al varadero por la documentación del barco. Junto a la piscina permanecía la zodiac desde ayer por la tarde, sin que se hubiera guardado en la nave para su protección.



La vista del hotel desde este varadero muestra su perfecta integración en el paisaje.



Una vez resuelto el tema de la documentación del barco, hemos ido a visitar Villasimius. Ayer estuvimos poco tiempo en este pueblo, pues era tarde, pero hoy queríamos verlo un poco mas.
En él sobresale alguna entrada a los jardines de antiguas mansiones, así como alguna bonita mediana pintada.



Además de andar por la calle principal del pueblo y sus aledaños, y visitar la iglesia, hemos conocido su pequeño museo arqueológico. Las piezas mas importantes halladas en los diversos asentamientos localizados en esta parte de la isla, se han llevado al museo de Cagliari. De todas maneras su visita es recomendable ya que en él existen piezas interesantes, además de paneles informativos sobre el pasado histórico de esta población y zona de influencia. Hay incluso un panel en el que se muestra como se produce el naufragio de un buque, lo que indica que éstos han sido una realidad frecuente en el SE de Cerdeña.



Después nos hemos dirigido hacia el Capo Ferrato, en Costa Rei. Dicho cabo está situado a unos 30 km al Norte de Villasimius, existiendo algunas pequeñas entidades de población y multitud de casas unifamiliares dispersas por esa costa que separa dicha localidad del cabo. He escogido un mapa de hace veinte años para mostrar nuestro recorrido del día, ya que en él se ve mejor como ha sido éste, al no tener representada la densa red viaria actual, con mas carreteras y una autopista.



Al llegar al cabo, decidimos no bajar a la orilla del mar ya que el camino de bajada estaba sin asfaltar. Estando allí, llegó en moto una pareja joven, que nos pidió que les hiciésemos una foto con el mar de fondo. Ella hablaba perfectamente el español, y trabajaba en la filial italiana del Grupo Santander.

Como eran ya las 12.30 h buscamos un sitio en donde tomar un refresco. En la vertiente Sur del cabo vimos una carretera de entrada a Porto Pirastu, y nos metimos por ella. Tras aparcar en zona de sombra, entramos por un camino en donde había un cartel de "paso prohibido", pero donde se veía al fondo una especie de bar de playa. Porto Pirastu es un simple embarcadero para pequeñas embarcaciones.



Al llegar al chiringuito preguntamos si tenían café o refrescos, y el hombre que llevaba la voz cantante nos dijo que no, que él estaba preparando una mesa para veinticinco comensales y no podía entretenerse. La mujer que estaba detrás de la barra, con un sentido mucho mas comercial que él, nos dijo que "como no iban a podernos dar un café o un refresco". Así que nos invitó a sentarnos, al lado de la larga mesa que estaban montando, sirviéndonos después lo que nos apeteció tomar. El hombre estaba asando a las brasas, al aire libre, un cordero para la comida, empleando para ello una brasa montada en un remolque abierto.



En la amplia cocina de este chiringuito estaba una tercera mujer preparando raviolis según una receta con pecorino sardo. Este es un queso de oveja muy curado, característico de la isla.



Todo ello tenía muy buena pinta, y nos estaba gustando lo que veíamos. Por ello, nos pareció el lugar perfecto para comer hoy. Al preguntarle a la primera mujer por la posibilidad de comer nosotros dos con ellos, su respuesta fue positiva, dándonos el precio del menú por persona. Inmediatamente quedamos incluidos en ese gran grupo de comensales.



Mientras llegaba la hora de comer, estuvimos charlando con un hombre mayor que estaba sentado en uno de los extremos de la mesa



También tuvimos tiempo para pasear por los alrededores del chiringuito y el embarcadero, al cual iban llegando las gomonas de los comensales,



Este embarcadero da servicio a numerosos navegantes de zodiacs que residen, al menos en verano, en las cercanías de esta zona. Cuando aquellos terminan su navegación del día, llevan a tierra el bote subiéndolo a su remolque. Y éste lo llevan a un amplio parking que hay cerca de la playa, quedando aparcado. En este momento había ahí unas 80 zodiacs, aunque la capacidad máxima del parking es de 160 remolques, cifra que se alcanza al final de la temporada de verano.



Pirastu es un nombre sardo, que corresponde a una variedad de peral salvaje, cuyos frutos se destinan a forraje para animales, ya que no sirven para el consumo humano.



Llegada la hora de la comida, todos nos sentamos a la mesa. Estábamos jóvenes y mayores, así como sardos, sicilianos, romanos y nosotros, "dos náufragos españoles". Ahí nos enteramos que el periódico local había publicado la noticia de nuestro accidente, y posterior rescate.



Los medios ya sabemos como tratan estos temas, siempre con cierta ampulosidad. A mi no me parece mal que "den medallas" a las fuerzas locales, pero nuestra impresión es - reafirmando yo mi opinión de que la actuación de la Guardia Costiera fue magnífica - que el artículo es algo demasiado "pomposa". También es interesante ver como resaltan el hecho de que la semana anterior se había producido un accidente similar en el cercano bajo denominado "Secca dei Berni".



La comida se inició con unos entrantes a base de zucchini y salami, para continuar con los ravioli. Después el plato estrella: el cordero a la brasa. De postre tomamos un queso sardo muy especial, el casu marzu. Este queso - cuyo nombre significa "queso podrido" - solamente se consume en ámbitos familiares ya que no se puede comercializar - ni en tiendas de alimentación, ni en hostelería - por normativa comunitaria: en su elaboración se emplean larvas vivas de moscas, las cuales continúan actuando en gran parte del queso en todo momento, incluso durante su consumo. En nuestro caso solo presentaron a la mesa la parte del queso en la que no había larvas. Es un queso muy especial, y fue una suerte poder probarlo, ya que no lo hubiéramos encontrado en el mercado. Para terminar tomamos café y mirto de Cerdeña, un aguardiente local. Fue una comida muy entrañable.

Eran las 15.00 h cuando avisaron que un barco había encallado en una playa cercana. Del embarcadero salió inmediatamente una zodiac rumbo a esa playa en su ayuda. Y varios de nosotros subimos a un montículo cercano para ver el barco.



Hoy ha habido bastante viento y mar, lo que no favorecía la labor de desencallar ese ketch, cuyo casco corría el peligro de abrirse.



Casi tres cuartos de hora después, viendo que no se avanzaba en la resolución del problema, y en el que nosotros no podíamos hacer nada, regresamos al chiringuito.



Y poco después, las 16.05 h, nos levantamos de la mesa, regresando hacia Villasimius.



Al llegar al hotel, pedimos que nos localizasen dos ejemplares del periódico L´Unione Sarda, para poder tener el artículo sobre nuestro accidente. Después nos retiramos a descansar un rato, leer, etc.

A las 21.00 h nos fuimos a cenar en la terraza del restaurante del hotel.

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