martes, 3 de octubre de 2017

Singladura num. 17 Cala Pira en Cerdeña

A las 0140 HRB me he levantado para relevarle poco después a Jaime, que ha estado de guardia de forma continuada hasta ese momento. La noche seguía tranquila, sin barcos en el horizonte. Solo se veían algunos ecos en el radar, pero esos barcos estaban a mas de diez millas, fuera de la vista directa. La mar estaba calmada, sin viento y con una buena temperatura ambiente. Por ello no era necesario ir especialmente bien abrigado, aunque un jersey sí era necesario.

La Luna ha salido a las 0150 HRB por la aleta de estribor, con su típico e intenso tono rojo. Es una Luna que ilumina poco, dada su edad. Por ello que se podían ver perfectamente la Vía Láctea y los restantes astros de la bóveda celeste. 

A las 0200 HRB estábamos en (38º 39´,49 N, 010º 37´,23 E). Cada quince minutos me he ido asomando a la mesa del navegante para ver la pantalla del radar, a pesar de que este seguía mostrando pocos ecos y a bastante distancia. Los barcos que producían dichos ecos navegaban lejos y no se cruzaban con nosotros, que íbamos a rumbo 300º. El suyo era semejante a este, lo que indicaba que debían dirigirse a Cagliari.

Estas guardias nocturnas tranquilas, en la soledad del mar, son muy agradables. Posibilitan los recuerdos de las vivencias personales, tanto las recientes como las mas lejanas en el tiempo. Son momentos en los que emergen muchas imágenes del pasado vivido. Y también facilitan pensamientos sobre el futuro próximo, y los proyectos en marcha.

A las 0400 HRB estábamos en (38º 45´,35 N, 010º 24´,23 E). Seguíamos solos, sin compañía a la vista en todo el horizonte. Una hora después, Jaime me ha relevado en pleno crepúsculo de Sol. Yo me he bajado al camarote a descansar un rato. A las 0650 HRB me he levantado de nuevo. A continuación hemos desayunado tranquilamente.



Eran las 0825 HRB cuando nos ha pasado cerca un mercante. Hora y media después también hemos visto un crucero en el horizonte. Hay poco tráfico en esta ruta. Este último avistamiento ha sido a las 1000 HRB, estando nosotros a unas diez millas de Cabo Carbonara, en (39º 03´,14 N, 009º 44´,24 E). En ese momento hemos virado ligeramente, arrumbando Cala Pira, al NE de aquel cabo.

Media hora después el viento había subido hasta los 13 nudos, por lo que hemos izado génova y mayor, quitando motor. Así hemos navegado a vela durante casi una hora, aproximándonos a Isola Serpentara. Entrábamos así en una nueva reserva marina. En la vertiente W de esa isla había ocho embarcaciones pequeñas fondeadas, alguna de ellas pescando.



Hemos doblado la punta Sur de esa isla, dejándola por estribor, para dirigirnos a Cala Pira, la cual esta situada frente a ella. En esa cala hemos fondeado a las 1200 HRB, quedando en la posición (39º 10´,20 N, 009º 34´,32 E).



Muy cerca nuestro estaba anclada una motora española, con matrícula de Palma de Mallorca. Cerdeña está relativamente próxima a las Baleares por lo que es fácil encontrar barcos españoles en sus costas. En esta Cala Pira existe una torre, construida en 1639 - es decir, en la época española - para la lucha contra los piratas berberiscos que atacaban constantemente esta costa. En estas costas sardas existen muchas fortificaciones construidas en la segunda mitad del S. XVI y primera del S. XVII.



Al mediodía la playa de esta cala estaba bastante concurrida. Esta Costa Rei es muy turística, y en verano la población se incrementa considerablemente, al igual que en muchos lugares del Mediterráneo.

La comida de hoy ha consistido en spaghettis con frutos de mar, lo que aquí llaman spaghettis scoglio, además de ensalada. Después nos hemos echado una siesta para recuperar el tiempo de descanso que no habíamos tenido por la noche.



Mas tarde nos hemos bañado, y hemos estado leyendo plácidamente.

La isla Serpentara se ve perfectamente desde esta Cala Pira, reconociéndose en su forma alargada y estrecha el motivo de su denominación.




En esta cala estaban fondeados, al arribar nosotros a mediodía, diversos veleros italianos. Según avanzaba la tarde fueron llegando nuevos barcos, mientras que otros levaban ancla abandonando la cala. Entró uno en busca de otro de amigos suyos, y tras un primer fondeo, ambos levaron ancla para cambiar de sitio en busca de uno en el que quedaran muy cerca entre si. Avanzada la tarde, mientras los adultos se reunían en la bañera de uno de estos veleros, sus hijos pequeños quedaban en el otro comunicándose a gritos entre sí.



Casi al anochecer ha llegado un pequeño pesquero, que ha amarrado a su boya "casera" - compuesta por envases de plástico -, permaneciendo el resto de la tarde y noche en la cala. De madrugada ha salido a faenar.




Para cenar Jaime ha preparado una deliciosa coca de trampó con buena sobrasada mallorquina, que prácticamente "ha caído" toda.

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