A las 0040 HRB, poco mas de dos horas después de retirarnos a dormir, me han despertado unos fuertes movimientos del barco. Al despertarme no sabía a qué podía deberse todo ello, pero he comprendido que era el oleaje que movía el barco. He salido a cubierta y me he encontrado con un fuerte maretón, marejada a fuerte marejada. Al no haber brisa, el barco había quedado cruzado a la mar, lo que acentuaba la intensidad de dicho movimiento.
En ese momento el velero, un ketch británico, próximo a nosotros ha puesto el motor en marcha y largado mas cadena. Esta maniobra no les ha dado el resultado esperado, por lo que mas tarde levaron ancla, marchando a la marina de Cefalu, al Este del faro. Nuestra duda era si permanecer fondeados en este lugar, o zarpar hacia dicha marina. Nuestra preocupación se centraba en la zodiac, que habíamos dejada amarrada a popa. Con los bruscos saltos que daba el bote, el motor fueraborda actuaba sobre el espejo, tensionando éste su unión a los balones, con el riesgo de despegarlo de éstos. Con esta mar tendida era imposible pasar a la zodiac para quitar el motor, y tampoco izar después el bote a cubierta, pues ello resultaba bastante complicado.
Un velero holandés situado entre nosotros y el puerto viejo, puso entonces el motor en marcha y levó ancla, poniendo rumbo a la marina. A la vista de como se movía nuestro bote y la mar de fondo que no cejaba, en ese momento - ya eran las 0115 HRB - hemos decidido levar ancla y zarpar también nosotros a dicha marina. Media hora después conseguíamos recobrar el ancla a bordo, y salir rumbo Este. A las 0215 HRB hemos fondeado dentro de la amplia dársena de la marina, cerca del ketch británico que un par de horas antes también estaba frente al puerto viejo. El muelle exterior del puerto nos protegía de la mar entrante, por lo que en esa posición teníamos tranquilidad absoluta. Poco después bajábamos a los camarotes a descansar.
Me he despertado a las 0725 HRB. El día amanece nublado, acumulándose las nubes sobre el interior de la isla.
En la dársena en la que estábamos, la mar continuaba en calma, con una débil brisa que entraba del Norte. Cerca nuestra estaban anclados los veleros que ayer tarde compartíamos posición frente a esta ciudad.
A las 0815 HRB hemos izado la zodiac a cubierta, tras quitar el fueraborda y colocarlo en su soporte en el púlpito de popa. Quince minutos mas tarde levábamos ancla, cruzando la bocana poco después. Fuera del puerto, la mar había bajado algo respecto a la madrugada pasada. El barómetro señalaba 1005 mb, la temperatura era de 30º C y la humedad del 53%. Estos parámetros no explicaban la mar tendida de esta noche, la cual sin duda tenía un origen lejano.
El rumbo que hemos tomado era directo a Cabo Zafferano. A las 1000 HRB estábamos en (38º 04´,09 N, 013º 52´,14 E).
Los paisajes que se veían desde mar a dentro eran esas montañas con grandes acantilados que enamoraron a J.W. Goethe y los románticos del S.XIX. Estábamos en (38º 06´,99 N, 013º 32´,63 E) a las 1200 HRB, tras haber doblado también el segundo cabo, el Cabo Mongerbino, existente entre Cefalu y Palermo.
Casi una hora mas tarde arribábamos a la Marina Villa Igiea, situada al Norte del puerto de Palermo, capital de Sicilia. En su dársena exterior tuvimos que esperar 30 minutos hasta que el ormeggio nos condujo con una zodiac al pantalán y amarre en el que debíamos atracar.
Esta marina está bien situada en la ciudad, en una zona algo apartada, sin el agobio de tráfico como es el caso del otro puerto deportivo situado en La Cala, en la parte Sur del puerto comercial.
Lo primero que hemos hecho ha sido ir a una pizzería cercana para comer. Después hemos cogido un taxi que nos ha llevado a la via E. Amari, al lado del Teatro Politeama, donde salen los autobuses turísticos Sightseeing Palermo. Hemos subido al primero que salía perteneciente a la "ruta roja".
Con ese autobús hemos dado una vuelta por la ciudad, aunque sin bajarnos de él. Ello nos ha permitido tener una primera visión de Palermo y sus monumentos mas "relevantes".
Al terminar el recorrido hemos dudado si montarnos, o no, en el siguiente autobús para desplazarnos de nuevo por la ciudad, pero bajándonos ahora en sus distintas paradas. Sin embargo, hemos decidido andar hasta los distintos monumentos sobre los que nos acababan de hablar.
Así hemos visitado la catedral, así como otros muchos de aquellos lugares por los que habíamos pasado un par de horas antes.
Después hemos ido hacia el puerto pues a mi me habían recomendado un restaurante cerca de las antiguas murallas. Al llegar a éste, nos han dicho que no tenían mesa libre, así que hemos continuado en busca de otro.
En las mismas murallas hay una trattoria en la que hacían pescado a la parrilla, y como nos ha gustado la pinta de los que tenían en el mostrador, nos hemos quedado en él a cenar.
Después hemos llamado a un taxi, en el que hemos regresado a la marina. Y ya en el barco, nos hemos retirado a descansar al poco tiempo.












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