lunes, 25 de septiembre de 2017

Singladura num. 9 Rumbo Filicudi

A las 0740 HRB ya habíamos desayunado, preparándonos para zarpar. El barómetro seguía bajo, marcando 1004 mb, la temperatura era de 30º C y la humedad relativa 52%. No había ni brisa ni mar, por lo que el fondeadero estaba en calma absoluta.



Un cuarto de hora después poníamos el motor en marcha y levábamos ancla, navegando hacia el Norte de la isla. 



En primer lugar hemos pasado frente a Santa Marina, una población que está bastante bien cuidada.



Al pasar delante de la bocana del puerto ya había 6 veleros haciendo cola para entrar en la estación de servicio, mientras en el pantalán del surtidor otros dos veleros llenaban sus depósitos.



Y en el muelle del ferry había, en ese momento de la mañana, un grupo amplio de personas esperando su próxima llegada. Tras doblar el cabo del faro hemos continuando navegando por la costa Norte de la isla, donde existe otra población, Malfa, bastante extendida por la falda de la montaña. En su muelle estaba atracado un mercante de transporte alimentario, con suministros para la isla.



A las 0850 HRB doblábamos la punta NW de la isla, pasando a su costa de poniente.



Justo a la vuelta de ese cabo NW se encuentra Pollara, la población en donde se rodó la película "El cartero (y Pablo Neruda)". En su pequeña ensenada hay un buen fondeadero, con varios barcos anclados.



Es interesante la fachada de sus acantilados a nivel de la orilla. En ellos se encuentran construcciones de piedra perfectamente mimetizadas con el entorno.



Justo en el extremo Sur de la ensenada existe un farallón con escaso calado entre él y la costa. En el punto a donde llegamos nosotros la sonda daba 3,5 m, y parecía que el fondo podía seguir reduciéndose.



Por ello hemos decidido virar y pasar el farallón por la parte exterior. Poco después, a las 0930 HRB hemos arrumbado Filicudi. La mar continuaba calmada, y navegábamos a una velocidad de 6 nudos.

A las 0955 HRB, en situación (38º 34´,48 N, 014º 41´,90 E), hemos avistado a unos 50 m por estribor un grupo de delfines que nadaban en dirección Este.

Eran las 1100 HRB cuando hemos arribado a Filicudi. En su puerto hay una barra sumergida de piedras, posiblemente restos de un antiguo muelle, al que hay que dar resguardo. Aquí tampoco había campo de boyas alguno, a pesar de lo indicado en el derrotero. Lo que sí hay es un pantalán flotante, en el que vimos algún amarre libre, por lo que nos hemos dirigido hacia él. En ese pantalán no estaba ningún ormeggio, así que hemos atracado nosotros mismos. 



En ese momento, desde un barco vecino nos han indicado que antes de atracar teníamos que llamar por el canal 74 para pedir punto de amarre. Inmediatamente he bajado al puesto del navegante a hacer esa llamada por radio. Mientras estaba hablando con el ormeggio, éste, sin yo saberlo, ya había llegado al pantalán, y estaba hablando a la vez con Jaime. Ha habido un momento de confusión pues este marinero, al no verme en cubierta, creía que yo le hablaba desde otro barco que llegaba al puerto. Al oírle yo por el tambucho con mas intensidad que por la radio, he subido a cubierta, y todo se ha aclarado enseguida. Nos ha hecho cambiar de amarre, pasándonos a uno en la parte interior de ese pantalán en forma de T, en situación (38º 33´,60 N, 014º 35´,06 E)Con todo ello hemos tenido suerte, ya que poco después llegaba otro velero al que le ha negado un punto de amarre, por estar todos los demás ocupados, o reservados.

Después de darnos un chapuzón en las aguas cristalinas de ese pequeño puerto, hemos ido al supermercado cerca de la playa a por suministros



Una vez de vuelta hemos estibado la compra, y Jaime después se ha ido a dar una vuelta, y explorar la isla. A una media hora andando del puerto sobre un istmo existe un asentamiento perteneciente a la "cultura Capo Graziano", datado entre el 1500 y el 1300 aC. Son restos de un poblado circular característico de este archipiélago.



Para comer hemos ido a un restaurante frente a la playa: el "Hippocampos". Nos han dado una mesa junto a la ventana, por la que corría una brisa muy agradable, y desde la que se divisa muy bien la barra sumergida de piedras. Hemos tomado spaghettis con huevas de pescado y pequeños tomates, acompañados de vino de la casa. Yo, después del sorbete de limón, he pedido un café con leche y hielo, lo que parece haber sido una novedad en este restaurante, ya que no tenían nada claro la forma de servirlo.



Filicudi es una isla en la que se han instalado desde hace ya años, gentes del cine y artistas. Parece que unos célebres hermanos productores y directores de cine italianos poseen bastantes tierras en la isla.

En una guía turística se mencionan dos restaurantes `especiales´ en Filicudi, los cuales son publicitados con la curiosa frase "si Ud. puede permitirse ir a un restaurante así, merece la pena hacerlo". Por ello, al salir del "Hippocampos" hemos reservado una mesa en uno de ellos, en concreto en "La Canna" para la cena. Y también un taxi para las 20 h con el que ir hasta él, ya que está en lo alto de la montaña.

Después nos hemos ido a descansar al barco, a pasar la tarde hasta la hora de ir a cenar. Ha sido una tarde tranquila, leyendo en cubierta bajo el amplio bimini.

A las 2000 HRB hemos saltado al pantalán, dirigiéndonos al lugar de encuentro con el taxi. Allí había varios taxis que cargaban pasajeros para los restaurantes del interior de la isla. Nosotros llegábamos en quince minutos  a "La Canna". Su situación elevada sobre la costa permite tener una preciosa vista sobre ésta e islas cercanas. Este es un buen restaurante, con una buena cocina, pero no tan especial como da a entender aquel texto. Hemos tomado unos primeros platos a base de pasta, una al estilo siciliano y otra con pesto y rúcula, y después pescado de roca y salmonetes.

A las 2200 HRB estábamos de vuelta en el barco, retirándonos a descansar ya que mañana queremos salir al amanecer.













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