También hoy teníamos previsto ver la ciudad antes de zarpar, en este caso rumbo las Égadas. Por ello nos hemos levantado pronto y así desayunábamos temprano. A las 0830 HRB hemos saltado a tierra, dirigiéndonos en primer lugar al nuevo mercado de pescado, situado bastante cerca de Mooring Columbus.
Este mercado realmente es una explanada en la que los pescadores instalan sus puestos ambulantes, sin que exista edificio alguno. El pescado ofrecido en esos puestos era variopinto, unos eran muy frescos pero otros no.
De ahí fuimos por Corso Emanuele I, una de las dos calles peatonales existentes, visitando distintas iglesias. estas son impresionantes, reflejo de una época de esplendor.
Trapani tiene un diseño urbanístico cuadriculado, muy racional, existiendo en ella numerosos palacios de los siglos XVIII y XIX. Era una época en la que esta ciudad tenía gran importancia debido a la riqueza proporcionada por posición geográfica y por sus salinas. Desgraciadamente, hoy día muchos de esos palacios están mal conservados o incluso abandonados.
A esa hora de la mañana, el antiguo mercado de pescado estaba vacío, y limpio. Mas tarde continuaran los "dias del couscous".
Durante dos horas hemos pateado la ciudad, lo que nos ha proporcionado una buena idea de ésta.
De vuelta al puerto, Jaime se ha quedado en el nuevo mercado de pescado para ver si encontraba algo interesante para la comida de hoy.
A las 1050 HRB apenas había brisa, y la temperatura ambiente era solo de 28º C. Ha sido la hora en que hemos largado amarras en Mooring Columbus, cruzando la bocana de Trapani cinco minutos después.
Desde ella se ve perfectamente el monte de idéntico nombre sobre el que se encuentra Erice, ciudad muy ligada en la antigüedad al caudillo cartaginés Amilcar Barca. También se ve muy bien el trazado del funicular que sube hasta ella.
La isla de Favignana, en el archipiélago de las Égadas, era nuestro destino de hoy. El rumbo era directo, y la distancia a recorrer pequeña.
Entre la costa y Favignana se encuentra Isola Formica, isla muy pequeña en la que hubo una factoría de atún, cuyos edificios y naves se conservan todavía. Actualmente ahí esta ubicada la estación de observación y control de la reserva marina que constituye este archipiélago. Esta isla la pasamos a mas de una milla de distancia, dejándola por estribor.
Al arribar a Favignana, hemos entrado en un par de sus calas para ver donde podíamos fondear bien, pero al ver que estaban abarrotadas de barcos hemos continuado por esa costa NE.
A las 1245 HRB en una cala con un amplio campo de boyas, muchas de ellas libres, hemos cogido una, quedando así amarrados en (37º 55´,01 N, 012º 18´,60 E).
Media hora después se ha acercado una gomona con dos jóvenes vigilantes de la reserva natural. Nos han preguntado si ya teníamos la autorización para amarrar a una boya en la isla, y al decirles que no, se han puesto a extenderla en ese mismo momento. La autorización es para 24 horas, tras las cuales ha de renovarse, con el consiguiente coste.
Tras un buen baño en estas claras y frescas aguas, hemos comido. Jaime ha preparado en el horno el pargo que había comprado en Trapani.
Por la tarde hemos descansado, durmiendo una buena siesta, a la que ha seguida una charleta, como solemos hacer en estas tardes tranquilas en una cala.
Poco a poco han ido llegando otros barcos que han amarrado a alguna de las boyas - de las 20 que tiene el campo de esta cala - que quedaban libres.
Desde nuestra posición se ve muy bien la fortificación, de origen aragonés, en la cumbre de la montaña que domina esta isla.
Por la tarde ha venido una segunda zodiac de vigilantes de la reserva, preguntando por nuestra autorización de fondeo. En esta isla, por su dimensión y la existencia de varios campos de boyas, existen dos equipos de vigilantes de la reserva.
Cerca de nuestra boya, y separándonos de mar abierta, hay un arrecife sin balizamiento alguno. En estas costas sicilianas se encuentran bastantes bajos y arrecifes que han de tenerse muy en cuenta al navegar por sus aguas.
La cena ha consistido en unas pizzas, acompañadas de un buen Chianti 2015.















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