jueves, 28 de septiembre de 2017

Singladura num. 12 Castellammare del Golfo

Hoy pensábamos repetir la visita a Palermo, por lo que hemos desayunado pronto, a las 0800 HRB, para aprovechar así la mañana. Jaime, sin embargo, ha decidido permanecer a bordo haciendo algunos trabajos pendientes en el barco. Yo he llamado a un taxi, que ha llegado a las 0900 HRB, para ir al Teatro Politeama. Es verdad que también existe un autobús urbano que lleva al centro, pero no sabía su frecuencia de paso, ni el tiempo que tarda en llegar a esa parte de la ciudad.

Media hora después subía al autobús turístico para dar una nueva vuelta por Palermo, hasta llegar al Palacio Real que quería visitar. Esta es una ciudad con gran riqueza arquitectónica, aunque es una pena que no cuiden mas muchos edificios antiguos, cuyas fachadas están bastante deterioradas.



En esta ciudad hay muchos rincones bonitos, en bastante de los cuales encontramos huella de su época española. Fue una larga época, de varios cientos de años, y eso dejó impronta.



Eran las 10.10 h cuando he llegado a las puertas del Palacio Real, ante cuyas taquillas había una larga cola de turistas.



Este palacio, actual sede de la Asamblea Regional Siciliana, es impresionante. Fue construido en el S.XI en la época normanda, y sobre asentamientos anteriores. Mas tarde, en la segunda mitad del S.XVI en época de los virreyes españoles, se construyeron en él nuevos elementos arquitectónicos, entre los que figuran sus dos patios principales. 


Mas tarde, en época de los Borbones de Sicilia, el palacio fue ampliamente renovado.



Dicha renovación incluye la decoración de la Sala de Hércules, sala en la que actualmente se reúne la Asamblea Regional Siciliana.




En mi opinión, lo mas impresionante en este palacio es la Capilla Palatina, con una riqueza ornamental espectacular. Las pinturas tienen una gran influencia bizantina, aunque también existen aportes latinos, e incluso árabes.


Después, en el mismo palacio, he visitado la exposición temporal actual sobre el Novecento italiano, con obras de muy distintos artistas, pintores y escultores. Estos repasos por épocas del arte siempre son interesantes. y mas cuando se trata de una época que marcó tanto el arte contemporáneo italiano.

Al salir del palacio he visto como llegaba a su parada un autobús turístico del sightseeing. Por ello me he subido a él yendo hasta la parada final de su recorrido. A continuación, con el fin de ver mejor nuevas partes de la ciudad, he ido andando, durante tres cuartos de hora, hacia el puerto. Al ver que se acercaba la hora a la que había quedado en estar de regreso en el barco, me he quedado en una parada del autobús urbano, pensando en coger lo primero que pasara, el autobús o un taxi. A pesar de que por esa parte de la ciudad, cerca de la penitenciaria, no circulaban muchos taxis libres, sí he conseguido coger uno de ellos.


Una vez en el barco hemos decidido ir a una "panadería" frente a la entrada a la marina, en la que también venden platos preparados. En ella hemos comprado unas porciones de lasaña para tomarlas una vez hubiéramos zarpado.



A las 1315 HRB hemos puesto el motor en marcha y soltado amarras, cruzando poco después la bocana.


Fuera del puerto hemos encontrado bastante mar, en concreto fuerte marejada, y viento fuerza 5 del NW. Nuestro rumbo era directo a Cabo Gallo.


A las 1500 HRB estábamos en (38º 13´,60 N, 013º 17´,21 E), después de doblar dicho cabo. Este Cabo Gallo es sobre el que escribe J.W. Goethe en su "Italienische Reise", publicado hace ahora justo doscientos años, cuando él navegaba rumbo Palermo. A esa hora nos aproximábamos a Isola delle Femmine.


Una hora mas tarde, a las 1600 HRB  pasábamos por una zona llena de artes de pesca, cuyas balizas solo se veían, dado el oleaje existente, cuando se estaba muy cerca de ellas.


A las 1700 HRB teníamos el aeropuerto de Palermo por el través, estando en (38º 11´,87 N, 013º 05´,08 E). No muy lejos de la orilla, en una zona de bajos, existen unas pilastras de hierro con luces de señalización de las pistas de aterrizaje.



A las 1820 HRB nos encontrábamos ya en una zona en la que la Punta di Solanto, próxima al Cabo San Vito, frenaba algo la mar, a pesar de que el viento se mantenía con fuerza 5. Y una hora después entrábamos en la rada de Castellammare del Golfo. Un marinero en su zodiac nos ha salido al encuentro preguntándonos si necesitábamos ormeggio. Le hemos dicho que no ya que pensábamos fondear cerca de la luz roja del puerto, sin entrar en su marina. Y así hemos hecho, fondeando cerca de un catamarán. Sin embargo, relativamente cerca teníamos una barra sumergida de piedras, posible resto de un antiguo muelle, y no nos ha parecido el mejor lugar para pasar la noche ya que el viento no bajaba. 



Por ello, hemos levado ancla, dirigiéndonos al pantalán en forma de T, cuyo extremo hemos visto libre. Dos jóvenes, uno de los cuales era un marinero de la marina, nos han ayudado a atracar, tensando bien las amarras. Estábamos atravesados al viento y el muelle exterior no es muy alto, por lo que el viento seguía entrando con fuerza por encima de él. Así quedábamos en situación (38º 01´,90 N, 012º 52´,80 E) a las 1945 HRB.



Esta es una pequeña marina, vecina de la de la Lega Navale Italiana, cuyos amarres son para botes y otras para pequeñas embarcaciones.



La vista de Castellammare era muy bonita desde nuestro amarre. Se trata de un pueblo con mucho encanto al que acuden cientos de turistas cada día. Alrededor del golfo, en el que está situado, está muy poblado, por lo que son muchas las personas que llegan con facilidad hasta aquí. Y Palermo tampoco esta muy lejos por carretera.

A las 2100 HRB ha amainado el viento. Después de cenar, yo me he quedado a bordo, escribiendo el cuaderno de bitácora, y Jaime se ha ido a dar un paseo por el pueblo.


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